19 de julio de 2017

Josef (First breath after coma) Capitulo 313



Había despertado en un hospital bastante mugriento y ruidoso, lleno de personas corriendo de un lado para otro. Apenas se sentía el resto del cuerpo y por un momento se preguntaba repetidas veces como un inquisidor ¿como rayos había llegado hasta ahí?
Entró una enfermera negra, joven y bastante gorda que tenía unas manos tan bellas como la mejor pintura de todos los tiempos. Chequeó los sueros y algún que otro dispositivo de monitorización de manera automatizada y en su quehacer cruzó la mirada con Josef. Josef estaba aun anonadado y completamente desorientado, pero aun así su mirada era una batería de preguntas. La enfermera de nombre Lázara sonrió de manera familiar y a Josef se le evacuaron la mitad de los temores. Una simple sonrisa podía cambiar en Josef, el panorama de todo lo que estuviera viviendo en ese momento.

- !Niñooo¡ ¿Como te sientes?- Gritó alegremente como si estuviera en una fiesta. ¡Voy a buscar al médico!
La vista de Josef se fue agudizando al pasar los efectos de la anestesia, la enfermera entraba por la puerta con el médico casi de la mano y Josef balbuceó - Lazaraaaa...-
La enfermera que salía en busca de algo mas frenó en seco y quedó petrificada
- ¿Como sabe mi nombre?

Hubo un silencio de unos largos 30 segundos y Josef preguntó de nuevo, esta vez mas fuerte

- ¿Que año es este?... ¿Que año es este cojones!

El médico se acercó con un poco de desconfianza y examinó el cráneo de Josef mientras murmuraba - Estamos a 29 de febrero de 1997, has tenido un severo trauma, un accidente de buceo.

Pero Josef no recordaba haber estado buceando. Recordaba que había ido de visita a Cuba, que había encontrado a Habana del Mar y que las cosas habían ido extrañamente bien, que habían hablado largo y tendido y sobre todo, que Habana había reconstruido su vida, una vida normal, con familia, trabajo, esas cosas que Josef nunca había tenido y ni remotamente se cuestionaba si podría sobrevivir a ello. En el fondo se alegraba que Habana del mar no siguiera su vida. Su vida de errante, desterrado y fracasado. Lo peor que recordaba es que corría el año 2018 cuando esto sucedió y que conocía a Lázara la enfermera desde los años 90s, cuando estaba en el servicio militar que lo castigaron a hacer guardia en la entrada de emergencias del hospital clínico quirúrgico de la avenida 26 y puentes grandes.

- ¿Porque me pusieron anestesia? Aquí algo anda mal ¿Anestesia para un accidente de buceo?-

Trató de incorporarse pero tenía fuertes dolores en el abdomen y la cabeza. El médico trató de calmarlo.

- Debes estar en cama al menos 3 días mas, hasta que sepamos que estás bien
- ¿En que año estamos? En serio
- 1997 Es lógico que estés desubicado
La enfermera iba a comenzar a inyectarle algún fluido por la misma vía del suero cuando Josef la miró fijamente con una profunda tristeza.

- No vayas a esa fiesta...

Todo el personal de la sala siguió normalmente en sus funciones. Lázara no hizo mucho caso. Josef siguió insistiendo.

- Lázara, no vayas a esa fiesta...
- Explícame bien a que te refieres
- ¿Es que no me conoces?

Lázara lo miró detalladamente de nuevo. Con sus manos cariñosas y perfectas acarició la cara de Josef con lástima y siguió en lo suyo.

- Tienes un nombre muy raro, pero no te conozco, ni siquiera se como sabías mi nombre si estabas completamente inconsciente desde que llegaste.

- ¡Escúchame Lázara! Yo no se que está pasando, o que me está pasando pero vas a ir a una fiesta y en ese edificio viejo, se va a caer el balcón y tu vas a estar en el. No me hagas caso si no quieres, pero al menos no te pares en ese balcón.
- Está bien- Dijo entre risas- ¡No me pararé nunca en ningún balcón de ningún edificio viejo!

Josef comenzó a relajarse un poco para tratar de encontrar una explicación.  Es probable, comenzó a teorizar, que ahora mismo esté en un estado de coma y esté viendo esas visiones del pasado, o que todo el futuro que le haya sucedido desde el año 1997 hasta el 2018 haya sido un sueño producto de ese accidente, pero, se detuvo en un detalle escabroso ¡Tenía todas las experiencias del futuro! Conocía buena parte de Europa al dedillo y el sur de los Estados Unidos. Había hecho todos esos viajes, pasado por tantas tribulaciones.
La siguiente pregunta que le vino a la mente es, ¿si ya comenzaría a vivir a partir de ahí de nuevo, o si algún salto mágico lo llevaría a ese futuro de nuevo, donde había dejado todo y no sabia por arte de que, había llegado a este raro pasado? Había que estar preparado para lo que vendría. Al contrario de la lógica, Josef no estaba muy nervioso o asustado. Este tipo de cosas inesperadas siempre le habían pasado a discreción. Nunca sabía bien que iba a pasar mañana o el próximo mes, sin embargo, se prometió a si mismo que si tenía que volver a pasar por todo este lapso de tiempo, sabiendo todo lo que había pasado, lo haría lo mejor posible, seria lo mejor posible con todo el mundo, ayudaría a todo el que pudiera y sobre todo, trataría de acercarse a su meta que es ser un humano normal. Con esta experiencia - Pensó animándose, ya podré escoger directamente personas buenas, tener gente buena alrededor, esos amigos que son mas que familia, de los de verdad, de los que te acompañan en las malas, de los que te cubren. Esa experiencia que Josef no había podido tener debido a su vida metido primero en el mar y después en la selva. Esto era una ventaja, ya conocía bastante bien el lenguaje así que sería mas efectivo a la hora de decirle a alguien bueno que lo era y a la hora de decirle a alguien querido que lo quería. Volvería lo mas humilde posible, sabio y paciente. Josef había hecho muchas barbaridades por falta de paciencia. El universo lo sabe.

- ¡Lázara!....

Lázara miraba a Josef con cierta familiaridad y lástima. Josef intentó tomarla de la mano pero ella se sentó al borde de la cama explayando todo el cariño del mundo y una risa cómplice, a la vez triste.

Josef no sabe porque razón empezó a llorar y a duras penas, después del nudo terrible en su garganta que se hacía automático antes de decir algo desde el alma, balbuceó como pudo. Claro, eran los 90s aun, Josef no había roto ese nudo que le impedía dejar saber al resto del mundo que pasaba por dentro de si. Sin dudas estaba en el pasado pero desde ese mismo momento iba a poner su plan en marcha, ser buen ser humano.

- ¡Lazara! ¿Sabes que te quiero verdad?

Con sus dos manos aquella enfermera, tan negra como la mas bella de las noches, sus ojos achinados y la sonrisa irreverente y desordenada se acercó al oído de Josef.

- Ya ese balcón se cayó Josef... fue el 27 de febrero, hace algunos días... y tu no fuiste porque estabas huyendo de tus líos esos con el servicio militar. Mira que te rogamos para que fueras porque no nos reiríamos desde adentro si no estabas ahí, aun así, nos divertimos tanto, que cuando ese balcón se cayó, lo último que me vino a la cabeza fue un chiste tuyo.

A estas alturas Josef solo veía por una lente de lágrimas. Se sentía ahogarse pero mas bien ese era su estado natural, mirando a través de líquidos, viendo siempre todo con una bella distorsión de positividad, con un levantarse de nuevo imposible a pesar de estar asfixiado.

- ¡¡Tanto que nos reímos Lázara!! ¿Recuerdas en el cuerpo de guardia que vino un tipo muy drogado diciendo que tenía asma y cogió el plátano de tu almuerzo pensando que era un aerosol??
Lázara se quedó muy cerca de Josef mirándolo y esta vez no estalló en esa risa libre, la risa explosiva sin consecuencias que ella tenía, acariciaba la cabeza de Josef y murmuró en voz baja por primera vez desde que Josef la conocía.

- Pero ya pasó, yo también te quiero mucho y por eso estoy aquí cuidándote
me acuerdo de una cosa muy graciosa que hacías que era quejarte de todo para que nos divirtiéramos. Sabíamos que todo te daba igual, que no te molestabas con casi nada, que te adaptabas a todo y que no te hacía ninguna falta nada material para divertirte. Pero tu pasabas rato quejándote de todo el viento, del sol, del calor, de la gente y nosotros muertos de risa esperando la mejor parte...

- ¿Cual era la mejor parte?

Lázara comenzó a reírse descontroladamente como siempre hubiera sido, cuando se tratase de ella.

- Era.. cuando suspirabas y hacías un silencio largo! Ahí nosotros íbamos acumulando risas, comprimiéndolas y cuando estábamos a punto de estallar tu decías...

... Y cuando crees que las cosas van mal, siempre pueden ir peor!!!

¡Y es lo que pensé cuando se derrumbó el maldito balcón!!! y me reía, todos los que se cayeron conmigo gritaban y yo me reía tanto!!

Josef fue viendo borroso cada vez mas. Como pudo abrazó a Lázara y la sintió estremecerse y vibrar como un motor descontrolado de tanta risa. Comenzó a irse de donde estaba sin siquiera levantarse y se aferró a donde pudo. Tenía cosas que hacer en ese pasado. Tantas cosas que hacer. Se arrepintió de haber perdido tanto tiempo en nada, aunque perder tiempo en nada fuera divertido para el.

Desde niño, cada vez que estaba en un estado "irreal" como los sueños. Siempre se aferraba a cosas a la hora de irse, pero las cosas se desmaterializaban. Tantas veces tomaba los juguetes y los apretaba contra si mismo, pero al despertar nunca tenía nada. Por eso supo que aferrarse a cualquier cosa o persona no iba a ser efectivo, pero aun así intentó. Siempre intentaba a pesar de saber que no había posibilidades. Nunca dejo de tratar. Ni siquiera en la supuesta realidad cuando perder si tenía consecuencias tangibles.

En Memoria de Lázara 1975-1997


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