24 de abril de 2011

Señales y no de humo.

Hay días en que uno amanece atravesado. Hoy es un día de esos, encima domingo. Levantarse un domingo a las 6:00 am para trabajar puede doler. Hoy es un domingo de esos. De regreso de los sitios a los que tengo que ir siempre vengo disfrutando de la carretera y cualquier música que esté en la radio, me da igual. Ese rato conmigo solo es un aliciente al terrible día. Soñar es mi entretenimiento preferido, recordar también.
Me doy cuenta cuan lejos estoy de mi casa, mi casa de verdad, donde nací. Increible que aun no haya echado el ancla, no he quemado naves. Mi nave está ahí, latente, esperando algún día volver. Feas palabras para quien lleva más de diez años fuera y no tiene ni un ladrillo. Entonces sucedió lo imprevisible. Soy escéptico pero hoy me llovieron las señales. Primero estaba pensando en mi casa y me surge en mi camino improvisado un cartel con el nombre del barrio donde nací y después me crucé con otra sorpresa que no cuento, dejo imágenes. Son señales creo. Algo tiene que pasar.
Cadillac Seville 1959 en Madrid.

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