24 de abril de 2009

Cap03 Despacio.....despacio.

En la Habana se camina despacio porque no hay adonde llegar. No es el paradigma de los lugares y si de las contradicciones. Puedes ver un BMW o un Audi de última generación propiedad de un estado donde no se pueden comprar medicamentos contra el cáncer o pintar las escuelas.

En la Habana las guaguas no circulan, bajan escaleras de tantos baches y desniveles que hay en las calles. Ir a 60 kilómetros/ hora es romper la velocidad de la luz. Porque la luz, como las demás cosas físicas en La habana no obedecen a leyes terrenales. La luz en la Habana es viscosa y tiene vida propia. Por eso oirás a los Cubanos diciendo todo el tiempo, se fue la luz, vino la luz. No importan las fuertes inyecciones de petróleo o dólares, la luz es de las pocas cosas que se mueve con libertad en La Habana. Por las calles ves a los Cubanos mezclados con las almas que ya no están, en un breve momento vi la mía, pero cuando fui a hablarle se escurrió por un pasillo obscuro e interminable. Me dio miedo entrar. Quisiera que viniera conmigo adonde estoy ahora pero lo mas que he logrado es que se acerque al mar y huya despavorida terradentro otra vez. La Habana no está en este tiempo ni en ningún tiempo posible, es de esos sitios donde la gente muere esperando ser normal como el resto de los mortales pero ese valor se les está negado. En La Habana, o susurras, o eres un alma. No tienes celulas, sino noticias y en los momentos felices puedes suspirar. La Habana es un sitio de suspirantes.

2 comentarios:

Aguaya dijo...

"La Habana es un sitio de suspirantes".

Me gustó.

Luis Antonio dijo...

Estoy siguiendo con muchísimo interés estas crónicas y vídeos que nos estás mostrando. Enhorabuena y que te sea muy grata la estancia en tu bello país, Yoyi.

Un abrazo