28 de abril de 2009

Cap07 Julio el Pelicano

Julio es un pelicano que llegó de la florida. Los muchachos con sus ansias de cazar todo lo que se mueva le rompieron un ala a pedradas a pesar del cuidado que tratan de tener los pescadores para que estas cosas no ocurran. Pero Julio le tocó lo peor, inválido tuvo que quedarse viendo como sus compañeros volvían a la florida tranquilamente en su vuelo pausado y alto. Cuentan los pescadores que cuando regresan, ya no quieren a Julio, lo miran de malas maneras y si es posible lo atacan con furia de venganza. Algunos dicen que porque Julio dejó abandonado en la florida mujer e hijos, otros que por problemas políticos pelicanienses. Nadie sabe la verdad. Solo que Julio cada día implora un poco de pescado para sobrevivir. Siempre fue libre y ahora, mas que el ala le duele depender de los que tienen la comida. El no puede hacer nada, no puede pescar, no puede irse, los de allá no lo quieren por quedarse. Con suerte sobrevivirá con lo que le den el resto de sus días hasta que suceda algo bueno como que se le sane el ala derecha rota por las piedras y emprenda vuelo de nuevo o sobrevivirá el resto de sus días sin ningún cambio en su triste situación. Lo que más le entristece es que no sabe si ese cambio está cerca o nunca va a suceder. Mientras, va tirando más o menos………. y……
........¿De que estaba hablando?......

26 de abril de 2009

24 de abril de 2009

Cap04 La canción de nuestros Padres

Apto para ver en HD(Alta Definicion) y pantalla completa presionando los botones al efecto en la parte inferior derecha de la ventana del visor una vez comenzado a reproducirse el video.

Cap03 Despacio.....despacio.

En la Habana se camina despacio porque no hay adonde llegar. No es el paradigma de los lugares y si de las contradicciones. Puedes ver un BMW o un Audi de última generación propiedad de un estado donde no se pueden comprar medicamentos contra el cáncer o pintar las escuelas.

En la Habana las guaguas no circulan, bajan escaleras de tantos baches y desniveles que hay en las calles. Ir a 60 kilómetros/ hora es romper la velocidad de la luz. Porque la luz, como las demás cosas físicas en La habana no obedecen a leyes terrenales. La luz en la Habana es viscosa y tiene vida propia. Por eso oirás a los Cubanos diciendo todo el tiempo, se fue la luz, vino la luz. No importan las fuertes inyecciones de petróleo o dólares, la luz es de las pocas cosas que se mueve con libertad en La Habana. Por las calles ves a los Cubanos mezclados con las almas que ya no están, en un breve momento vi la mía, pero cuando fui a hablarle se escurrió por un pasillo obscuro e interminable. Me dio miedo entrar. Quisiera que viniera conmigo adonde estoy ahora pero lo mas que he logrado es que se acerque al mar y huya despavorida terradentro otra vez. La Habana no está en este tiempo ni en ningún tiempo posible, es de esos sitios donde la gente muere esperando ser normal como el resto de los mortales pero ese valor se les está negado. En La Habana, o susurras, o eres un alma. No tienes celulas, sino noticias y en los momentos felices puedes suspirar. La Habana es un sitio de suspirantes.

22 de abril de 2009

Cap02 Mi Habana, tu Habana

Todas las tropelías pasadas se olvidan en el mismo momento en que andas un poco por sus costillas. Me refiero a La Habana, esa ciudad tuya, mía y de todos. Llegas a casa malhumorado por los trabajos que te costó llegar pero un abrazo cálido te hace olvidar que ayer rabiabas o llorabas de nostalgias o impotencias. Todas las marcas desaparecen para dar paso a simples besos de un solo lado de la cara con la profundidad azul del mar cercano. El amor y los sueños van juntos de la mano esquivando el humo y las contramareas. Quizás cuando menos te lo esperas ya has encontrado el camino de tu vida y cuando menos lo esperas lo vuelves a perder. Nos fuimos de la Habana pero ella fiel nunca se fue de nosotros. La llevamos a cuestas, a rastras, encima y debajo. Nos pesa, nos traba y a veces no deja ni respirar. Pero para amar hay que sostener, aguantar y vivir con lo que se nos da a nuestro alcance. Es fácil olvidar. Es solo una simple ciudad derruida en una isla cercana, pero cada grano de arena que tiene nos rasga con el cariño y el odio de una pésima relación abandonada. La Habana es una mala mujer, por la cual estamos dispuestos a morir en duelo, a viajar miles de kilómetros, a volar si es necesario.
Ay Habana de mis sueños, quien te perdiera, quien tuviera el poder de borrarte de mí. Déjame ser suizo, africano, boliviano o de cualquier lugar hermoso del mundo. Déjame vivir en Río o en Nueva York, pero déjame como yo te dejé de una vez. No me gastes mas mis horas de fotografías y pensamientos, no me hagas ver en tus sitios a las personas mas lindas del mundo ni me hagas respirar el hedor de tus calles como algo materno. No me hagas saborear la sal disuelta en el aire como energía vital. Si puedes mi Habana... Déjame.

Cap01 El Aterrizaje

Llegar es como cuando te acercabas de niño al hospital con esos catarros que te tienen en cama el día entero a pesar de estar de vacaciones. Sabes que quizás te vas a curar de algo, pero que te va a doler la cura porque te van a pinchar. Nada más abrir la puerta del avión la humedad viscosa, pegajosa es quien te da el primer abrazo. Y ese olor. Olor a abandono, a humo de motores, a cemento lleno de moho. Piensas que es solo ahí pero después constatas que va a ser en toda la estancia en cualquier lugar que estés. Desciendes como todo en la Isola, muy despacio, en cámara lenta casi todo el tiempo por un pasillo atestado de trabajadores de todas las partes del aeropuerto rezando (can I help you?) no se porque en inglés si es un vuelo de España – soy cubano – respondo por instinto ¿Por qué? Quizás la respuesta debiera ser (No thanks) o, no gracias, pero no. Con un soy cubano ya no te brindan mas ayuda. ¿Es que los cubanos no necesitaríamos ayuda? ¿Es que somos tan fuertes que podemos acarrear bolsos y maletas con una sola mano? ¿O es que somos de los que mas dejamos propinas, menos en nuestro propio país? No sé. Ni siquiera se porque mi respuesta tan absurda pero tan solo de saberlo ya se centran en las demás personas del vuelo y no nos ofrecen mas nada a nosotros.
Al salir, después de todas las tribulaciones burocráticas de aeropuerto ya se oye reggeton en todos los carros que están afuera y se ve la poca iluminación a la que los ojos no están acostumbrados. Habrá que acostumbrarse porque esa iluminación llegará a ser bonita y quizás romántica para algunos. Todos los elementos que te irán rodeando van a ser vitales en una experiencia única que no vas a olvidar jamás así hayas viajado por el mundo entero. Cuba es especial, siento decirlo pero nunca he oído lo contrario. Quizás esta pobre iluminación sea la responsable también que te fijes en mas detalles fuera de el corto campo visual que te daría una luz blanca y fuerte como la de cualquier ciudad europea, quizás te recuerde que no naciste en un mundo iluminado y si en un mundo con estrellas, campos y olor a hierba de todos tipos. La falta de iluminación lejos de ser depresiva como lo es para alguno empieza revolver esos viejos instintos de usar tus medios para sobrevivir, aguzar vista y oído en un sitio citadino pero medio salvaje. Es hermoso volver y para los que van por primera vez indescriptiblemente emocionante en las dos formas posibles negativa y positivamente pero eso sí, estarás completamente convencido todo el tiempo que estás vivo y aunque el sitio donde estás parezca un sueño borroso entre la penumbra y el humo se abrirán puertas dentro de cada ser humano y en el caso de los cubanos puertas grandes y emocionantes al destapar la temible caja de los recuerdos que cada uno de nosotros tiene guardada ocupando el mayor espacio de nuestra memoria.

21 de abril de 2009

Y entonces me fuí a La Habana......



Después de 10 largas horas cuando ves tierra comprendes con la euforia que gritaría Rodrigo de Triana al ver un pedazo de esta isla que parece estar tirada como a nadie le importa en medio del Caribe. Solo que Don Triana no estaría pensando en tener problemas en una aduana impredecible y atroz, protegida por leyes absurdas prestas a expoliar a cualquier visitante entretenido. Ya estaba advertido. Aunque la aerolínea permitiera el transporte de dos equipajes de 23 kilos cada uno y uno de mano de 10 esta regla no servía de mucho, ya que como sabemos estos controles de pesos es para vigilar cuanto se carga el avión y cuanto tienen que soportar por cada bulto los trabajadores del aeropuerto que a veces tienen que cargar con ellos. Pero lo raro, lo inexplicable es que al terminar el viaje y recoger tus maletas solo puedes entrar al país 30 kilogramos de los mas o menos 50 que te dejan cargar en el avión (¡WARNING!) 30 kilogramos, deben saberlo si van a viajar a la isla del absurdo, solo 30 kilos. Quizás detrás de todo esto haya una buena intención. Pensemos positivo, quizás la isla se está hundiendo y haya que controlar todo el peso que se mete en ella. Quizás la aduana no quiere que tú, viajero ambicioso y conocedor de las carestías de las familias o amigos que tienes dentro te dañes las vértebras con tanto equipaje. Pero no he comprobado aun estas hipótesis por lo pronto, voy pensando en positivo y no me paso de los 30 Kilos porque te los cobran en Moneda fuerte y bastante caro, lo que me lleva a otra idea. Puedes hundir la isla o puedes joderte las vértebras si pagas, este mundo está muy mal, el dinero lo puede todo, incluso crear leyes de libre albedrío en contra de los bolsillos de los viajantes. Tengo que decir que el trato en la aduana fue excelente, correcto y muy rápido. Me quedé impresionado de cómo habían hecho algunos cambios para agilizar el cobro...Perdón los tramites de la aduana. Le pregunté al agente que me atendió que como habían logrado hacer esta mejoría me respondió mirando a todos lados…..
- Han llenao esto de cámaras…y los que miran las cámaras están siendo mirados por otras cámaras….no hay invento….
Por suerte no llevaba nada que les pudiera interesar. Llámese cositas tecnológicas, solo mi cámara en mano por la cual como siempre hago, haré que ustedes, visitantes de este blog vean por mis ojos lo mismo que vea yo.