20 de febrero de 2009

Aquellos sitios de juegos (part 02)


Otro gran sitio de juegos. El parque Almendres. ¿Quien no fue a este sitio a alquilar botes en su tiempo? a buscar un sitio apartado, silencioso, con un misterioso río que corría en silencio cómplice de lo que estuvieras haciendo. También era buen sitio para estudiar, para leer. En la sombra de sus árboles me leí las colecciones de Julio Verne, Emilio Salgari, Jesus Díaz, Eduardo del Llano, los libros de historia, etc. ahí en su momento, vendían yogurt de sabores de esas botellitas de cristal de cuarto de litro que ya no se ven, bombones a doce pesos la caja (carísimos) 5% de un salario medio. y en periodo especial cuando todo estaba completamente paralizado había una pizzería tan oculta que se podía ir a comer pizzas sin colas y nadie lo sabía. Recuerdo que la descubrí por el olor, estaba al final, colindando con el bosque de la Habana y no me lo quería creer, se rumoreaba que en realidad era el uso por cuenta propia de un sitio del estado. acuerdo que se estilaba mucho en aquella época cuando los administradores no querían cerrar por reparaciones eternas sus cafeterías estatales que tanto dinero daban aun mas en la gran crisis por al que se estaba pasando. El golfito era un sitio de risas y reuniones, era tan simple que el reto era emborracharse y jugar entonces para agregarle emoción a la cosa. Por las noches era un sitio de miedo, de mitos e historias. A veces nos quedábamos hasta tarde contándonos terribles historias de miedo y después no había valor de ir solo hasta casa. yo recuerdo que aunque fuese en dirección contraria, para ir a mi casa subía de nuevo a la calle 23 que era mas céntrica y después bajaba por 26 o 24 según fuera la iluminación con las historias de aparecidos frescas aún en la memoria. Buen sitio, buen recuerdo.


4 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Estimado Yoyi:
Veo que con frecuencia te embarga la nostalgia que se agudiza cuando uno está lejos de su tierra y de su gente y lo comprendo. Sin embargo hay que impedir que las cadenas de esos recuerdos no sean un lastre que te impida vivir el presente con plenitud sin perder la esperanza en un futuro mejor...
Un abrazo

Kerala dijo...

Yoyi, quien dice ya olvidó no sabe nada de sí mismo, yo comparto contigo días eternos de nostalgias, pero fíjate no tanto de los espacios como de la gente, no obstante me gusta siempre acompañar a quienes como tú aún transitan los mismos trechos, te leo

yoyi dijo...

Bueno kerala, buena parte de razon tiene el maestro que me escribe, que ademas es una persona que queremos mucho, el habla como mi padre, dejandome ver lo que yo con mis ojos de hijo no veo. de todas maneras, soy adicto a la nostalgia y la tristeza, y no creo que me vaya a salir de esto ahora. pero si debiera tambien fijarme en el presente. hay cosas buenas que provechar ates de que se vuelvan pasado.

Kerala dijo...

Yoyi no me refería al comentario de Luis Antonio, intuí en él un consejo sincero y muy afectivo, en las letras se aprende a ver. Me refería a tantas personas que van deshaciendo sus pedazos en estos días, lejos. Y sí, entiendo de esas nostalgias y visiones, también me peleo con ellas y aún no encuentro soluciones tangibles. Dale una vuelta a mi blog a propósito lakainde.blogspot.com