7 de junio de 2007

CALLES DE LA HABANA


Caminar La Habana es algo esencial. La Habana, nuestra Habana y la de todos es esa mezcla de adicción, dolor, risas y tristezas. Las aceras de la habana tienen memorias y saben contar historias. Las aceras del mundo son nuevas y no saben nada, a veces son tan viejas que prefieren olvidar. Pero las aceras de La Habana son esas cincuentonas que no se resisten a que pase su época o su historia. Esas señoras hermosas que a pesar del descuido y el tiempo aún muestran amablemente partes hermosas de su cuerpo. Que con manos ávidas acarician la esperanza del regreso o de la memoria. Memoria. La Habana apesta a memoria. Sus desvencijados desagües llevan sueños disueltos en las aguas grises de un jabón inventado que deja las ropas más grises de lo que estaban y con olor a potasa. La Habana no tiene perfumes porque sus flores huelen a odio y a persianas. Persianas. Ese lugar por donde pasean los ojos a falta de vista. Las aceras de la Habana te aman y las persianas te miran. No es tecnología, es espiritu. La ciudad casi muerta, apestosa, vieja y triste te mira estés donde estés y espera como perros de Ulises tu vuelta. para que, aun sin jabón del bueno, con sus años, con sus calles marchitas y sus necedades, la ames como un primer día y para siempre.
Un comentario "anónimo" que tiene un lugar en esta entrada.
Anónimo said...
Vivir lejos de tu ciudad es tan duro que duele describirlo, es un desgarramiento de lo mas intimo, es lo no ser. Todos tus recuerdos que se resisten abandonarte y te prohíben adaptarte a lo nuevo, se entrecruzan con las nuevas experiencias y despiertas en medio de la noche jadeando por el ahogo. El desarraigo es ilegal es amoral y debiera ser prohibido, así rezaría “Todo aquel que sea apartado de sus raíces ya sea de forma consentida o bajo otras circunstancias será condenado a vivir eternamente enclaustrado a sus recuerdos y solo será liberado el día….” La Habana, no se si las demás ciudades también, tiene vida y los habaneros saben de que hablo, la ciudad respira, exhala, eructa y defeca, tiene lo bello de mi parque y lo hermoso de mi calle, el árbol que sembró mi padre frente a la casa mucho antes de partir, el gastado escalón de la pequeña escalera que da al portal de mi casa, el contén de mi calle, el quisio (así le decíamos) de la bodega de la esquina que esta pulido de soportar tantas generaciones.Ahora que debo permutar por disposiciones del primer mundo, recuerdo que fui a la escuela con mis amiguitos de la cuadra y algunos me acompañaron a la Universidad, aprendí y mataperree (digo yo) con aquellos mismos que luego fueron mis rivales en las conquistas de doncellas adolescentes, con los que luego llore en una funeraria o acompañamos a un familiar en una sala de emergencia o los que por hombría no me despidieron, pues en la habana los hombres no lloran.Quería ser imparcial y decir todo sobre ella, contar lo feo, enumerar lo malo, describir lo derruido, lo siento no pude las lagrimas no me dejaron......